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EL TEJEDOR
Dicen y me censuran porque lo amo:
"Ojalá no quisieses a ese joven
De condición humilde!" Y yo respondo:
Si tuvieses poder sobre el amor
Así lo haría, mas no lo tengo.
Los instintos se humillan ante la hermosura,
La belleza es un rey que reina donde hace alto.
Lo amo por las perlas de su boca fragante,
Por su tez nacarada y por sus negras pupilas.
Te dirige, al volverse, si lo observas
Sus miradas de tímida gacela.
Lejos de mí querer sustituirlo,
¿por quién lo cambiaría?
Y si se le reprocha el quehacer de su mano,
Nadie es mejor que él cuando descansa.
Es una gacelilla cuyos dedos
Tejen cual si siguieran
Del amoroso pensamiento el hilo;
Alegres, juguetean
Con el telar sus dedos,
Como juegan los días con los reinos
Y si sus dedos se cansan,
Yo le rescataré de su fatiga.
La trama oprime con las manos
O pisa con los pies, como gacela
Que lucha entre los lazos del cazador.
Recopilación y transcripción realizada por Antonio Marín Segovia - Valencia Amable - Traducción Teresa Gárrulo
Poesía Hiperión (Colección dirigida por Jesús Munárriz)-Ediciones Peralta
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